Doscientos mods y una decisión: cómo versionar una fragancia

En perfumería, la iteración no es una fase del proyecto: es el proyecto. Un brief puede generar doscientos mods antes de que alguien diga que sí. Cómo organizar ese volumen sin perder el hilo ni el coste.

Un brief de fragancia para una casa mediana genera entre 30 y 80 mods antes de la primera presentación al cliente. Si el cliente entra en el juego, la cifra se puede duplicar. Cada mod es una variación —a veces de un 0,2 % de una nota de cabeza— y cada uno tiene que ser reproducible seis meses después, cuando el cliente diga «me gustaba más el de febrero».

Este es probablemente el sector donde el versionado no es una buena práctica, sino la infraestructura básica del trabajo.

Numerar bien es la mitad del problema

Las convenciones que veo funcionar:

  • Numeración secuencial pura dentro del proyecto: mod 1, 2, 3… 147. Sencillo, no se agota, ordena cronológicamente.
  • Numeración con rama: 12, 12A, 12B, 12A-1. Refleja el árbol de exploración, pero se vuelve ilegible pasado el tercer nivel.

Mi recomendación es la primera más un campo de origen: cada mod dice de qué mod nació. Tienes la simplicidad de la secuencia y la información del árbol, y puedes dibujar la genealogía cuando la necesites. Es la misma idea que defiendo para cualquier producto en versionar fórmulas, solo que aquí la escala la hace obligatoria.

Además, cada mod debería llevar:

  • Fecha y perfumista.
  • Motivo del cambio: «reducir la punta cítrica», «abaratar sustituyendo el jazmín absoluto». Una línea. Es el campo que más agradeces al volver.
  • Veredicto: descartado, en cartera, presentado al cliente, ganador. Sin veredicto, a los cien mods no distingues los que valen.
  • Coste del concentrado por kilo, calculado. Detalle en coste del concentrado y la dilución.

El problema específico de la perfumería: las cantidades minúsculas

Una fragancia tiene materias primas al 0,01 % y otras al 25 %. Trabajar con esa dispersión en una hoja de cálculo es incómodo y peligroso: un cero de más en una nota potente arruina el mod y, si nadie lo detecta, arruina el escalado.

Dos cosas ayudan mucho:

  1. Trabajar en partes por mil o en gramos sobre un lote base fijo (10 g, 100 g), y que el sistema derive porcentajes y cantidades de producción. Formular en «unidades naturales» reduce errores.
  2. Diluciones registradas como tales. Muchos materiales se usan al 10 % o al 1 % en DPG o etanol. Si el maestro no distingue «Iso E Super» de «Iso E Super al 10 %», el escandallo y la fórmula real se descuadran. Deben ser dos materiales distintos, y el diluido debe ser un semielaborado con su coste derivado del puro.

Comparar dos mods

Lo que el perfumista necesita ver no es un mod: son dos, uno al lado del otro, con las diferencias marcadas. Y no solo en porcentaje: en impacto. Un cambio del 0,05 % en un aldehído pesa más que un 2 % en un disolvente.

Una tabla de comparación útil se parece a esto:

Materia prima Mod 112 Mod 118 Δ
Bergamota 8,00 % 6,50 % −1,50
Limón 3,00 % 4,20 % +1,20
Hedione 12,00 % 12,00 %
Iso E Super 9,00 % 11,00 % +2,00
Jazmín absoluto 0,80 % 0,40 % −0,40
Base jazmín sintética 0,90 % nueva
Coste concentrado 148,20 €/kg 121,60 €/kg −17,9 %
Cumplimiento IFRA OK OK

Con esa tabla, la conversación con el cliente sobre por qué el 118 es más barato es de treinta segundos.

El coste, desde el primer mod

Error clásico: perfumar primero y costear al final. Cuando el mod ganador sale a 190 €/kg de concentrado y el cliente había puesto un techo de 120, hay que rehacer semanas de trabajo.

Si el coste se calcula en cada mod —automáticamente, porque las materias primas tienen precio en el maestro—, el perfumista ve el número mientras crea y las decisiones caras se toman a sabiendas. No coarta: informa.

IFRA no es un trámite final

Igual que el coste. Los límites del IFRA por categoría de producto tienen que evaluarse mientras se formula, no en una revisión regulatoria posterior. Si el mod ganador incumple, has perdido el mod. Lo trato en IFRA sin rehacer la fórmula.

El archivo, que es el patrimonio

Una casa con veinte años de historia tiene decenas de miles de mods. Ese archivo es su activo más valioso: acordes que funcionaron, soluciones a problemas concretos, bases propias reutilizables.

Que ese archivo sea consultable —buscar por materia prima, por familia, por cliente, por coste, por año— multiplica su valor. Que viva en carpetas con nombres de proyecto y en cuadernos, lo convierte en un almacén al que nadie baja.

Si tu casa lleva años acumulando, la inversión con mejor retorno no es un mod más: es hacer buscable lo que ya tienes.

Por PlanerLab 27 de febrero de 2026 En Perfumería