Un mismo activo, tres materias primas distintas: el factor de conversión

Citrato, óxido o bisglicinato de magnesio aportan porcentajes de magnesio muy distintos. Sin un factor de conversión en la ficha del ingrediente, formular un activo declarado es apostar.

Un mismo activo, tres materias primas distintas: el factor de conversión

16,2 %. Ese es, aproximadamente, el porcentaje de magnesio elemental que aporta el citrato de magnesio. El óxido de magnesio aporta cerca de un 60 %. El bisglicinato, en torno a un 14 %. Tres materias primas, un mismo activo declarado —magnesio—, tres porcentajes completamente distintos.

Si una fórmula tiene que declarar «200 mg de magnesio» y el formulador introduce un 16,2 % pensando que es un 60 %, el producto real aporta un tercio de lo que dice la etiqueta. No es un error de cálculo: es un error de no saber qué materia prima concreta se está usando y cuánto activo real trae dentro.

El factor de conversión

Este es el motivo por el que la ficha de una materia prima destinada a aportar un nutriente o un activo necesita un campo más allá del nombre y el precio: el factor de conversión, el porcentaje de activo puro que hay dentro de esa forma concreta de la materia prima.

Con ese factor cargado en el maestro, formular «200 mg de magnesio» no obliga a que nadie haga la conversión de cabeza ni a buscar el dato en una ficha técnica cada vez. El sistema sabe que, si la materia prima es citrato, hacen falta unos 1.235 mg de citrato para aportar esos 200 mg de magnesio; si es óxido, hacen falta unos 333 mg. La fórmula se escribe pensando en el activo, y el factor de conversión hace el resto.

No es un problema exclusivo de suplementos

El caso de suplementos es el más evidente porque la etiqueta declara directamente el activo —vitamina, mineral, aminoácido— y no la materia prima que lo aporta. Pero el mismo problema aparece en cualquier sector donde se compra un ingrediente «al X % de algo»: un extracto vegetal con un porcentaje de principio activo variable según el lote, un aromatizante con un porcentaje de compuesto declarado, una premezcla con un porcentaje de nutriente. En todos los casos, la pregunta es la misma: ¿cuánto hay de lo que me importa de verdad en cada gramo de lo que estoy pesando?

Por qué falla tan a menudo sin este campo

Porque el error no salta a la vista. Una fórmula con el factor de conversión mal aplicado —o sin aplicar— sigue teniendo un aspecto perfectamente razonable en el documento: un porcentaje, un peso, un total que cuadra aritméticamente. Solo falla cuando alguien analiza el producto acabado y encuentra un tercio del activo declarado, y para entonces puede haber lotes fabricados, etiquetados y en el mercado.

El factor de conversión también mueve el coste

No es solo un dato regulatorio o de etiquetado: cambia directamente el escandallo. Aportar 200 mg de magnesio con óxido exige pesar 333 mg de materia prima; aportar los mismos 200 mg con citrato exige pesar 1.235 mg, casi cuatro veces más masa del mismo activo. Si el citrato cuesta menos por kilo que el óxido, la comparación de precio de catálogo puede engañar: hay que comparar el coste de llegar al mismo activo, no el coste de la misma cantidad de materia prima. Es el mismo tipo de cálculo que ya aparece en el escandallo, aplicado esta vez a una decisión de qué forma de un ingrediente conviene comprar.

Un matiz que conviene no perder de vista

El factor de conversión resuelve el cálculo, no la decisión regulatoria de cuánto declarar. Ahí entra el overage: cuánto se formula por encima de lo declarado para garantizar que, al final de la vida útil del producto, sigue habiendo el activo prometido. El factor de conversión dice cuánta materia prima hace falta para llegar a un objetivo de activo; el overage dice qué margen añadir sobre ese objetivo. Son dos decisiones distintas que conviene no mezclar, aunque las dos vivan en la misma fórmula.

La recomendación práctica

Cuando una materia prima nueva entra en el maestro y su función es aportar un nutriente o un activo declarado en la etiqueta, el factor de conversión no es un campo opcional. Es, junto con el nombre y el precio, uno de los tres datos sin los que esa ficha no debería considerarse completa.

Por Marta Comesaña En Suplementos